La primera referencia sobre los yurakaré data del
año 1548, donde son mencionados como aliados de los chiriguanos. Los yurakaré
eran el pueblo que constantemente hostigaba la ruta Santa Cruz - Samaipata -
Cochabamba, acudiendo desde las cercanas planicies del Chapare a los valles
bajos cruceños. Después de la fundación de las reducciones de Mojos creció el
interés de encontrar un camino que una a la región de Cochabamba con Mojos,
pasando por las tierras habitadas por los yurakaré.
Los intentos por reducir a los yurakaré
fracasaron largo tiempo. A partir de 1765 comenzaron las iniciativas de abrir
el anhelado camino. En 1776, el padre Marcos Melendes, presbítero de Punata,
fundó Nuestra Señora de la Asunción, la primera Misión entre los yurakaré. La
Misión fue apoyada con recursos por Ángel Mariano Moscoso, más tarde obispo de
Córdoba del Tucumán. En 1784, Ángel Moscoso contrató al padre franciscano
Francisco Buyán para que atienda a la Misión. En 1788 fue destituido por los
franciscanos, influidos por las nuevas doctrinas económicas liberales que
reinaban en esa época después de las reformas borbónicas. Éstos exigieron a los
yurakaré mayores esfuerzos para el aumento de la producción, intento que
terminaría con la retirada al bosque de todos quienes vivían en la Misión, que
se quedó por cuatro años sin indígenas. Un juicio interno daba razón al padre
Buyán, que en 1792, el año de la fundación del Colegio Franciscano de Tarata,
fue restituido al cargo de la Misión, la cual dirigió hasta el año 1803.
A finales del siglo XVIII, el científico alemán
Tadeo Haenke visitó a los yurakaré, dejando varias descripciones del país y de
sus habitantes. Finalmente, los franciscanos no pudieron mantener las misiones.
Después del saqueo y la quema de la Misión San Francisco de Mamaré en 1805, los
yurakaré se retiraron definitivamente al bosque.
Durante la segunda mitad del siglo XIX aumentaron
las entradas de colonos en la región, fenómeno que aún continúa en el presente.
Con el avance de la colonización, los yurakaré fueron contratados para la
abertura de caminos y trabajos en la madera. Desalentado por los abusos de los
patrones, la gran mayoría se retiró a partes más alejadas de su territorio . No
quedaron muchos aspectos de la influencia franciscana, lo que facilitó
significativamente la entrada de los misioneros del Instituto Lingüístico de Verano
y más tarde de la Misión Nuevas Tribus, que en la actualidad ejerce un dominio
casi absoluto sobre los asentamientos yurakaré. Toda la parte de su territorio
cercana al Chapare se encuentra en la zona del avance de colonos y del
narcotráfico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario