LA CAZA, LA RECOLECCIÓN Y LA PESCA


Constituyó la actividad económica principal del pueblo Yurakaré. Si bien tiene menor importancia, también se practica la recolección de miel y frutos del bosque, pero las posibilidades han disminuido grandemente por la degradación de los bosques por los madereros.
CRIANZA DE ANIMALES DOMéSTICOS
En los asentamientos se cría animales domésticos. La producción está destinada al autoconsumo. Allá donde el acceso a los mercados es posible, se destina parte de la producción a la comercialización . Para generar ingresos en dinero, los yurakaré venden su fuerza de trabajo a los colonizadores, comerciantes y narcotraficantes de la región.
PRODUCCIÓN AGRÍCOLA
En la actualidad, la agricultura ocupa el lugar principal que aporta la mayor parte del sustento al pueblo yurakaré. En las chacras, preparadas con el sistema dominante en toda la Amazonia, la roza y la quema, donde la ceniza sirve como fertilizante para lo sembrado, se produce la yuca , arroz, maíz, plátano, caña y otros productos en menor grado.
PRODUCCIÓN ARTESANAL
Una mayoria de las mujeres se dedican a producir artesanías hechas con insumos como corteza de plátano, semillas y otros.
   El árbol del corocho es como un abuelo para los yuracarés. En el pasado, su
corteza era usada para confeccionar ropa y fabricar utensilios domésticos. Hoy,
un grupo de artesanas acude otra vez al venerable anciano en busca de ayuda.
En la comunidad Nueva Galilea del Río Chapare en Villa Tunari
(Cochabamba), las mujeres han reinventado la vieja tradición de trabajar con el
corocho —palabra yuracaré que desde hace siglos identifica a este árbol—para
convertirlo en rosas, billeteras, portalápices, carteras o chalecos.
“En
mi pueblo, la mayoría se dedica a la producción del plátano; pero cada vez hay
más competencia. Por eso, ahora tratamos de ayudar a nuestras familias con las
artesanías”, cuenta Meleny Blanco Martínez (45), presidenta de la Asociación de
Mujeres Artesanas Yuracarés (AMAY).
A primera vista, daría la impresión
de que estos variados artículos no requerirían más que de habilidad; pero no es
así.
El árbol blindado
El corocho o Poulsenia armata mide
entre 20 a 30 metros y es uno de los árboles gigantes del trópico. El diámetro
de su tronco puede alcanzar los 30 centímetros y, aunque en apariencia es
frágil, unas poderosas espinas lo protegen desde el tallo hasta las hojas de los
depredadores.
Estas defensas, sin embargo, pueden ser burladas por
algunas especies de murciélagos y monos. “Los animales comen sus frutas y
malogran la plantita”, evidencia la dirigente yuracaré.
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Ante el blindaje,
Meleny y sus compañeras deben internarse bien armadas en el bosque, cuando van a
buscar la corteza. “Llevamos machetes, hachas y cuchillos para tumbar las
espinas, pero una siempre corre el riesgo de pincharse. A mí me pasó dos veces”,
dice y muestra viejas heridas en el índice y el pulgar de su mano derecha.
No se trata de acabar con los árboles de corocho, prosigue la artesana:
“Debemos dejar al menos un metro de cada tronco para que retoñe el próximo año”.
Un cuidado que no comprenden algunos chaqueadores en su afán de extender
los pastizales para su ganado. “Queman hectáreas de árboles, entre ellos el
corocho y eso al final va en contra de nuestras comunidades. Por ello,
proponemos realizar un manejo sostenible de esta especie y otras”, afirma Blanco
y la protesta la devuelve al inicial relato:
“¡Bueno!... le estaba
contando que después de limpiar las espinas del árbol, sacamos toda la corteza
para estirarla”.
Aquella labor se realiza sobre una superficie redonda de
madera donde se machuca el material. Todo este proceso dura dos días antes de
entrar a la etapa final.
De joyeros a lapiceros
Después de
48 horas de secado, el corocho adquiere mayor resistencia y está listo para su
selección. Las fibras gruesas son destinadas exclusivamente a hacer adornos de
rosas y flores, billeteras y prendas como chalecos. Las delgadas son aptas para
tarjeteros, paneros y lapiceros.
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Una vez elegido el grosor de la fibra, con la ayuda de un
cuchillo se saca los moldes para cada artículo. En el caso de las prendas de
vestir, las artesanas costuran a mano o con máquina cada una de las partes. En
tanto, los utensilios se arman utilizando pegamento para adherirlos.
“El
armado y costurado puede tomar todo un día”, expone Meleny y añade orgullosa:
“dependiendo de la cantidad del pedido, en tres días tenemos lista la mercadería
para acomodarla”.
En este periodo es cuando intervienen la experiencia y
la habilidad, virtudes heredadas de los antepasados yuracarés, quienes además de
confeccionar objetos de uso doméstico eran capaces de fabricar hamacas,
mosquiteros y hasta frazadas para protegerse con esta fibra vegetal.
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Un joyero hecho por
manos yuracarés puede costar entre 20 y 50 bolivianos; un chaleco mediano, 100 y
uno grande 150.
Las artesanías yuracarés se exhiben y venden en la tienda
del Museo de Etnografía y Folklore de La Paz (c. Ingavi 916) o en la dirección
electrónica: artepropioindigena@gmail.com
El desafío
yuracaré
Las artesanías de corocho fueron expuestas en la feria de la
Fundación Puma realizada en el coliseo cerrado Julio Borelli, de La Paz, la
última semana de mayo.
Meleny ya volvió a la comunidad Nueva Galilea, a
seis horas de Cochabamba y allí, junto a sus compañeras, busca proyectos para
obtener apoyo económico que permita la instrucción de las artesanas. “En este
momento atendemos pequeños pedidos, pero necesitamos más capacitación para
responder a solicitudes de mayor dimensión y para eso debemos mejorar el acabado
final de los artículos”, explica.
Mientras aquella propuesta madure, el
abuelo seguirá ayudando a los yuracarés como siempre lo hizo: proporcionando su
piel para vestirlos y dando insumos para su desarrollo
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Buenas tardes, escribo consultar si tienen algún contacto para comprar artesanías yuracarés. Sucede que estoy apoyando al museo de Totora, Cochabamba, y existen varias sublevaciones Yuracarés que deseo exponer. Me interesa comprar dos arcos y seis flechas. Mi nombre es Gabriela Behoteguy, soy antropóloga, mi celular es 76529861 y mi email gabrielabehoteguy@gmail.com
ResponderEliminarSaludos.